Todo cuanto queremos lograr nos supone un esfuerzo, es entonces cuando necesitamos ser perseverantes, es decir, hacer un esfuerzo continuo hasta lograr nuestra meta, sin rendirnos. La Biblia nos enseña: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.” (Lucas 11:9). Si lo ponemos en práctica aprenderemos a perseverar y lograremos más fácilmente nuestros objetivos.